Inicio NOTICIAS Licencia Kaletra La batalla que los pacientes con sida le ganaron a una multinacional

La fundación IFARMA es un instituto de investigación y de consultoría, focalizado en los temas relativos a los medicamentos (acceso, uso y calidad) con una mirada internacional. Sin embargo, más que la investigación o la consultoría, motiva a los integrantes, amigos y simpatizantes de IFARMA, poder incidir en las políticas públicas de salud y en las relativas a los medicamentos, especialmente en los países de América Latina.
Por esa razón preferimos pensar a IFARMA como un espacio de encuentro de todos aquellos que quieran participar en el debate sobre políticas públicas, quienes quieren tener incidencia política, aportar ideas, enfoques o resultados de trabajos de investigación o consultoría para que los medicamentos lleguen a quienes los necesitan, cumpliendo los estándares de calidad y muy especialmente, para que sean utilizados de manera correcta.

La batalla que los pacientes con sida le ganaron a una multinacional


Detrás de la multa de $3.080 millones, que el Gobierno le impuso a Abbott por inflar los precios de un medicamento contra el sida, hay una lucha incansable de siete años.

El medicamento kaletra para tratar el VIH llegó a Colombia costando US$4.000 al año por paciente y hoy, por exigencia del Gobierno, tiene un precio tope de US$670. / Gustavo Torrijos - El Espectador


En la película Dallas Buyers Club un vaquero drogadicto —Ron Woodroof, que sí existió, que nació en EE.UU. en 1950 y murió en 1992— es diagnosticado con sida cuando la epidemia apenas estaba naciendo. Le dan 30 días de vida. Muere seis años después de una lucha desesperada por encontrar tratamientos efectivos en cualquier rincón del planeta. De Dallas Buyers Club habla la abogada Luz Marina Umbasia, para explicar que esa pelea que están dando desde hace 30 años los pacientes con sida por los medicamentos no termina. Sigue intacta. Y aquí, en Colombia, quizá la más brava la han comandado ella y un grupo de asociaciones de pacientes.

La pelea lleva siete años. La pelea es por kaletra, un fármaco que llegó entre 2005 y 2006 a Colombia como “la salvación” para las personas que portaban el virus; un medicamento que la farmacéutica Abbott ha vendido en nuestro país “entre un 53 y un 66% por encima del precio establecido”, como lo sentenció hace 13 días la Superintendencia de Industria y Comercio que le impuso a la empresa estadounidense una multa de $3.080 millones.

Cuando llegó “la salvación” llegó a precios impagables, a precios que ni siquiera podían sostener los pacientes de las clases más altas, que prefirieron pagarse los tratamientos de manera particular y no someterse al escarnio de aparecer en las bases de datos de las empresas prestadoras de salud. En 2008 kaletra costaba alrededor de US$4.000 por paciente al año —llegó a topes de US$5.200—, mientras en países como Brasil o Perú podía encontrarse entre US$1.100 y US$1.300, calcula la ONG Misión Salud.

“Casi todas las farmacéuticas han tenido prácticas perversas con los medicamentos para el sida, pero la más perversa de todas ha sido Abbott”, dice Cristina*, quien lleva 18 años viviendo con el virus y ocho usando kaletra. “Empezó a pasarse el voz a voz por la efectividad. Hay que reconocer que es bueno, que mejora las condiciones de vida del paciente. Míreme, ¿usted creería que tengo el virus? Pero los costos eran muy altos, hasta tres veces más que en otros países de Latinoamérica”, señala la mujer enérgica, de labial rojo y sombra verde en los párpados.

“Cuando kaletra entró a Colombia lo hizo como el medicamento más novedoso —cuenta la abogada Luz Marina Umbasia—. Se vendió como el producto que menos efectos secundarios producía”. Se vendió como la salvación para tantos pacientes que ya habían agotado todas las opciones, como Cristina, que empezó a tomarlo cuando estaba lo más cerca de la muerte que había estado en diez años de enfermedad. Pesaba 32 kilos. Había perdido casi por completo el pelo. La única salida, le dijo su médico, era una “terapia de rescate” llamada kaletra. “Recuperarme fue muy difícil”, dice. Tardó dos años para volver a ser la mujer que era, la mujer que es hoy, con este semblante vigoroso que hace que uno se olvide de su enfermedad.

Toda la noticia en: Elespectador.com


Frases

" Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición por las mentes mediocres. "

Albert Einstein


De Donde Nos Visitan

Locations of visitors to this page

Translate

Conectados

Tenemos 35 invitados conectado(s)